En el año 2009 la Organización Mundial de la Salud establece a la inactividad física como el cuarto factor de riesgo de mortalidad mundial, siendo responsable de un 6% de todas las muertes, además, de estar asociada a un aumento en el riesgo de padecer obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y también ciertos tipos de cáncer.

Recientemente, se han conocido parte de los resultados de la Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deportes en la Población de 18 años y más, los resultados vienen a apoyar los resultados de la Encuesta Nacional de Salud que estimó que un 87% de la población adulta es sedentaria. Antes de describir los resultados deberíamos tomar en cuenta ciertas definiciones. La actividad física es el movimiento del cuerpo producido por la contracción de los músculos que requiere un gasto energético. El ejercicio es el resultado de la actividad física estructurada, planificada, repetitiva para mantener o desarrollar uno o más componentes de la condición física. Por otra parte, la inactividad física es el no cumplimiento de las recomendaciones mínimas internacionales de actividad física para la población (≥ 150 min de actividad física de intensidad moderada o 75 min de actividad vigorosa por semana).

Los resultados globales de la encuesta nos señalan que el 81,3% de la población adulta en Chile es inactiva físicamente. Cuando se estratifican los resultados, emergen que ser mujer y el grupo socioeconómico al que pertenece sean variables diferenciadoras. Las mujeres son un 20% mas inactivas que los hombres. En el caso del grupo socioeconómico, los chilenos que pertenecen al grupo más acomodado (ABC1, 48,1%) son alrededor de 3 veces más activos que los del grupo más desprotegido (E, 17,5%). Cuando se les consulta por la principal causa por que no realiza actividad física, el 55,3% de los encuestados responde la falta de tiempo. Es destacable que los niveles de actividad física en la población muestren un aumento pequeño pero continuo desde el año 2006 con un aumento al año 2018 de un 6%. Sin embargo, no es seguro alcanzar la meta de la OMS de una reducción de la inactividad física del 10% para el año 2025.

A pesar de la abrumadora evidencia acerca de los beneficios de la actividad física en salud, son pocas las políticas públicas enfocadas en promoverla. La Política Nacional de Actividad Física y Deporte 2016-2025 refiere en sus propósitos de promocionar las oportunidades, beneficios y valores de la práctica de la actividad física y el deporte. Sin embargo, la promoción de la actividad física como herramienta para mejorar la salud de la población no está explícitamente expresada. Por otra parte, en el programa Contrapeso de la JUNAEB y sus 50 medidas sólo un 10% de éstas se relacionan con la actividad física.

Para enfrentar el riesgo que implica en la salud la inactividad física, lo primero es que el gobierno y sus actores posicionen a la actividad física como una de las herramientas fundamentales en la promoción de estilos de vida saludables. Después de esto, se podrá establecer un plan nacional que tenga como horizonte crear individuos más activos mediante el trabajo multisectorial que genere programas que aumenten el conocimiento de los múltiples beneficios para la salud, le generación de espacios y programas diversos que permitan la practica a personas de todas las edades, recursos y capacidades, y finalmente, fortalecer a los actores gubernamentales y de la sociedad civil para la implementación de las acciones que aumentan la actividad física y disminuyan el sedentarismo en la población chilena.

Laboratorio de Investigación en Nutrición y Actividad Física (LABINAF)
Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) – Universidad de Chile
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