Entornos escolares saludables: a 3 años de la implementación de la Ley de Etiquetado

Miércoles 29 Junio - 2022 | Categoría Artículos, Noticias

Por Prof. Marcela Reyes y Prof. Camila Corvalán, Unidad de Nutrición Pública, CIAPEC del INTA – Universidad de Chile

Este año se cumplen 3 años desde la implementación final de la Ley 20.606, más conocida como la Ley de Etiquetado chilena. A partir de una serie de estudios que ha conducido nuestro centro CIAPEC del INTA de la Universidad de Chile, hemos evidenciado que la ley logró mejorar la identificación de alimentos con altos contenidos de sodio, grasas saturadas y azúcares por parte de los consumidores, lo que se tradujo en una menor compra de alimentos con estos nutrientes considerados “críticos” para la aparición de enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiovasculares y algunas formas de cánceres. Además, el uso de sellos de advertencia para alertar a los consumidores de los alimentos poco saludables ha sido internacionalmente celebrado y emulado. Actualmente, Perú, Uruguay, México y, recientemente, Argentina cuentan con normativas similares.

Sin embargo, un aspecto menos discutido de esta ley es el que tiene relación con la promoción de entornos escolares más saludables. La Ley establece que los alimentos con sello de advertencia no pueden ser regalados, vendidos ni promocionados en estos entornos. Un análisis en las primeras etapas de la implementación de la ley mostró que estas regulaciones generaban que la presencia de alimentos poco saludable en los quioscos escolares disminuyó de un 90% en 2014 a menos de 20% en 2016 después de la implementación de la ley.

Grupos focales realizados con madres de escolares de diferentes niveles socioeconómicos también han destacado que la escuela jugaría un rol central en la transmisión de conocimiento nutricional asociado a la regulación, especialmente entre los más pequeños, quienes habrían sido claves en influenciar a las familias hacia una menor compra de alimentos con sellos de advertencia . El rol de los niños como agentes de cambio de conductas familiares se ha descrito previamente, por ejemplo, en relación alen relación con el consumo de tabaco, por lo que estos hallazgos vendrían a confirmar este rol amplificador de conductas saludables que tendrían los niños y niñas.

Análisis recientes realizados por nuestro grupo muestran que estos cambios en el entorno escolar se habrían traducido en una mejora de la alimentación de los niños, niñas y adolescentes durante el periodo escolar. Nuestros análisis muestran que en el periodo 2016- 2019, la ingesta de sodio y grasas saturadas se redujo casi en un 20%, mientras que el consumo de azúcares cayó a casi la mitad. Si bien parte de estas disminuciones son compensadas con alzas en el consumo en espacios alrededor de las escuelas, el efecto neto es de una mejora en la calidad de la alimentación de los niños y niñas. Hallazgos en la misma línea muestra un estudio realizado el año 2019 y en el que se entrevistaron más de 10.000 adolescentes de 10 a 17 años de Chile, México, EE.UU., Canadá, Reino Unido y Australia. El estudio muestra que el Programa de Alimentación Escolar de Chile (PAE) no sólo es el programa que tiene mayor cobertura entre la población vulnerable de estos 6 países, sino que también es el programa en el que más niños reportan haber comido frutas y verduras y menos alimentos poco saludables, tales como cereales azucarados, galletas o bebidas azucaradas, en el almuerzo del día anterior .

Actualmente, Chile al igual que gran parte del mundo, vive una crisis económica y alimentaria que compromete el acceso a una alimentación adecuada, especialmente dentro de los grupos más vulnerables. La encuesta social COVID del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) evidenció que en plena pandemia la inseguridad alimentaria -entendida como la falta de acceso regular a alimentos inocuos y nutritrivos, suficientes para una vida activa, saludable y que permita un desarrollo normal- alcanzaba a una de cada 5 familias en Chile. En este contexto, los programas de apoyo alimentario, que cubren las necesidades en etapas críticas del desarrollo críticas como son la infancia y la adolescencia, adquieren especial relevancia. Grupos focales realizados por nuestro grupo en colaboración con el Centro de Investigación en Comunicación Literatura y Observación Social (CICLOS) de la Universidad Diego Portales durante el periodo de cuarentena el año 2021, muestran que las madres de niños, niñas y adolescentes? NNA reconocen que la escuela juega un rol relevante en la alimentación de sus hijos, en cuanto a la provisión de alimentación de calidad, pero también en cuanto a la creación de rutinas, promoción de preferencias alimentarias y entrega de conocimientos de alimentación saludables.

En conjunto, estos resultados destacan que en tiempos de crisis es aún más relevante seguir avanzando en que las escuelas sean un espacio que asegure entornos alimentarios saludables y acceso a alimentación adecuada, especialmente para los niños, niñas y adolescentes que más lo necesitan.

Referencias

  1. https://ajph.aphapublications.org/doi/10.2105/AJPH.2019.305159
  2. https://ijbnpa.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12966-019-0781-x
  3. https://academic.oup.com/jn/article-abstract/152/Supplement_1/85S/6547003?redirectedFrom=fulltext
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