Es imperativo que el consumidor entienda los mensajes nutricionales del etiquetado de los alimentos

Fecha de publicación Domingo 11 Noviembre - 2012 | Categoría Artículos

Cumpliendo con su misión de contribuir a la solución de problemas nutricionales del país en la generación de conocimiento e implementación de políticas públicas, el INTA ha finalizado el estudio “Propuesta de criterios y recomendación de límites máximos de nutrientes críticos para la implementación de la Ley de Composición de Alimentos y su Publicidad” solicitado por el Ministerio de Salud de Chile, mediante un convenio firmado junio de este año.

El Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile tiene una larga trayectoria en este tipo de tareas. Basta recordar el trabajo desarrollado cuando la desnutrición infantil era un problema grave. Grave en lo humano y grave para la salud pública  del país. Gracias al trabajo conjunto  del gobierno, del INTA y otras unidades académicas, de organizaciones de la sociedad civil, de las empresas relacionadas a la salud y la alimentación, se logró erradicar este flagelo en tiempos en que, por sus indicadores económico-sociales, el país estaba supuestamente lejos de contar con las capacidades necesarias para solucionar un problema de esa magnitud y características. Este es un buen ejemplo de cómo la contribución efectiva y generosa de todos los actores de la sociedad logra éxito en tareas a todas luces difíciles.

El país enfrenta ahora la epidemia global de Enfermedades Crónicas no Trasmisibles derivadas de una mala alimentación.  El INTA cuida su misión fundacional y mantiene el propósito de participar, convocar y promover acciones que busquen soluciones tomando como base  el conocimiento generado mediante la investigación y la aplicación de experiencias exitosas desarrolladas en otros países.  Como experto y referente técnico, el INTA  es capaz de proveer  la información a las instancias de gobierno que la requieran y, al mismo tiempo,  interactuar con el entorno contribuyendo en el análisis y control de las características de  los alimentos y la formulación o reformulación de productos para que su contenido nutricional sea apto para los distintos grupos de la sociedad.

En Chile, el interés por este problema ha crecido notoriamente. Desde hace tiempo una buena parte de la población es capaz de responder correctamente preguntas sobre nutrición; sin embargo, el conocimiento demostrado en estudios y encuestas no se traduce en los cambios de conducta necesarios  para  mejorar la alimentación.  Hoy día la necesidad de comer sano está en boca de todos. Pensamos que estamos en un momento de inflexión, en el que la suma de las diversas acciones en curso tiene buena oportunidad de conseguir los cambios de conducta necesarios.  Por primera vez acciones de gobierno abordan de manera directa el problema de comer sano y surge una ley que busca resguardar los límites en materias de contenidos para nutrientes críticos y la publicidad de los alimentos. Aunque sin una política pública bien definida, se reconoce la necesidad de poner énfasis en prevenir las enfermedades crónicas más que en la curación de las mismas.

Estudios muy recientes que analizan los efectos de la alimentación, demuestran que más que los ingredientes y su cantidad contenida en los alimentos procesados, lo que más pesa en la prevención son los alimentos consumidos. Esto obliga a repensar en profundidad un buen número de productos a los que estamos acostumbrados y que gozan de las preferencias de grupos numerosos  pero vulnerables, como por ejemplo los niños y las embarazadas.

La aprobación de la Ley sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad marcará un hito en los esfuerzos realizados en el país en la prevención de enfermedades crónicas relacionadas a la mala alimentación. Entre los próximos desafíos, identificamos el lograr que los mensajes nutricionales contenidos en el etiquetado nutricional sean entendidos por el consumidor. Sin esto, la Ley será letra muerta. Por su parte, el consumidor debe asumir su responsabilidad de leer estos mensajes, y llevar a la práctica los cambios de conducta necesarios que le permitan cuidar su propia salud. Cumplir a cabalidad este reto incluye evaluar las acciones que se implementen para corregir el camino cuando sea necesario.

Un actor  muy relevante para inducir estos cambios son los grupos de marketing de las empresas productoras de alimentos. Si incorporaran a su trabajo la idea de que se debe proteger la salud de la población, la promoción y venta de numerosos productos que tienen  contenidos nutricionales adecuados concurrirían a favorecer los cambios que se buscan. Estamos trabajando en ello y hemos tenido buena respuesta a nuestra invitación  de hacer cambios.  Aunque el camino por recorrer es largo, las condiciones actuales descritas sugieren que estamos más cerca de acometer con éxito las difíciles tareas que nos esperan.  El haber sido capaces de ganarle a la desnutrición nos hace pensar que si se suman voluntades seremos competentes para superar los problemas derivados de esta  nueva malnutrición, ya no por deficiencia sino por exceso de comida.

Magdalena Araya
Directora INTA
 – U. de Chile

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