Con un estudio en Fagoterapia, investigador del INTA se adjudica Fondo de Inserción de Capital Humano Avanzado

Desde su incorporación al Laboratorio de Biotecnología del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos en el año 2004, el investigador Gastón Higuera ha participado en el desarrollo, elaboración e implementación de distintos proyectos biotecnológicos asociados a microbiología de fagos y su aplicación como antibacterianos en la industria agrícola y acuícola; trayectoria que le permitió adjudicarse en la actualidad el Fondo de Inserción de Capital Humano CONICYT 2017, cuyo propósito es el desarrollo de investigaciones mediante la inserción de nuevos doctores que potencien el desarrollo científico y tecnológico del país.

“Biología de los bacteriófagos y sus potenciales aplicaciones biotecnológicas: integración de conocimientos básicos y aplicados para mejoramiento de la educación en biotecnología de alimentos”, es el nombre del proyecto que le hizo merecedor de este fondo. Un logro que sigue en línea a otros concursos otorgados años anteriores, como el primer lugar en el concurso de patentamiento para alumnos desarrollado por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile con el proyecto “Desarrollo de un formulado de fagos para el control de Peste Negra en nogales” (2015), y posteriormente la adjudicación del Fondecyt-Posdoctorado (2016), con el estudio de fagos contra Pseudomonas syringae pv syringae.

Los principales enfoques del proyecto

Este fondo aportará en la investigación para el desarrollo de herramientas biotecnológicas enfocadas a mejorar la inocuidad de alimentos, aprovechando los recursos biológicos del país como son los bacteriófagos, lo cuales son virus que infectan y matan a las bacterias, incluso a las resistentes a antibióticos y agroquímicos.

Al estudiar la biología de los fagos y su aplicación en el control de bacterias patógenas en el área agrícola, inclusive en las cepas resistentes a pesticidas, permite desarrollar alimentos saludables e inocuos en la cadena de producción. Esto último es una meta concordante con el plan estratégico de desarrollo institucional del INTA, a lo que se suma el fortalecimiento de la investigación de frontera en alimentos, que incorpora y aborda aspectos básicos y aplicados de los bacteriófagos en un entorno de funcionalidad.

El creciente desarrollo de la industria de alimentos en Chile, lo posiciona como primer exportador frutícola del hemisferio sur, esto a su vez lleva a un aumento de uso de pesticidas (principalmente aquellos en base a cobre) que ha provocado la selección de cepas bacterianas resistentes a los tratamientos contra las pestes, además de efectos negativos en el medio ambiente, fitotoxicidad y salud humana. El desarrollo de alternativas de control a estos agroquímicos, a través bacteriófagos por su capacidad bactericida, es una oportunidad de entregar soluciones a una problemática progresiva.

Cáncer Bacterial del Cerezo

Esta estrategia de utilizar fagos para el control de bacterias patógenas, es una línea que el PhD Gastón Higuera ha trabajado durante más de una década en el Laboratorio de Biotecnología de INTA, y ahora continuará mediante el estudio de la enfermedad denominada Cáncer Bacterial del Cerezo, producida por Pseudomonas syringae pv syringae (Pss). Las cerezas son una de las principales frutas exportadas en nuestro país, sin embargo, Pss genera cuantiosas pérdidas productivas ya que afecta su calidad, produce caida del fruto y muerte de árboles.

Ésta investigación y las nombradas anteriormente se han realizado en el Laboratorio de Biotecnología del INTA, donde existe un equipo encargado exclusivamente de bacteriófagos, el que ha desarrollado proyectos en acuicultura, salud, alimentos y agricultura. Esto gracias a la contribución de  los profesores Romilio Espejo y Jaime Romero, quienes han aportado a través de sus conocimientos, liderazgo y trabajo en conjunto al desarrollo de la línea de fagoterapia, a los cuales Gastón les expresa su gratitud.

Se espera que por medio de este estudio se pueda continuar con el desarrollo de diversas estrategias de control a través del uso de bacteriófagos como antibacterianos, para ser utilizada en diferentes problemáticas que afectan a los alimentos y explorar otras áreas, de manera de que se cuente con un set de herramientas biotecnológicas para enfrentar el problema de resistencia de las bacterias patógenas a agroquímicos y fármacos.

Imagen de portada: Inma Ibáñez  disponible en Unsplash
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