INTA reitera necesidad de corregir y mejorar Decreto Nº 12 que modifica Reglamento Sanitario de los Alimentos

Los problemas de salud asociados a la mala alimentación por exceso no sólo siguen presentes, continúan aumentando en el mundo. El problema es global, y en Chile el comer en  exceso grandes cantidades de grasas saturadas, sal y azúcares hacen que formemos parte del grupo de países en que pronto no habrá capacidad –ni económica ni técnica ni de recursos humanos- para manejar los problemas derivados del mal comer.

Años de educación en el tema no bastan. Un  alto porcentaje de la población demuestra tener los conceptos de nutrición necesarios para decidir una  alimentación adecuada; sin embargo, las conductas no reflejan estos conocimientos y son casi siempre erradas. En la decisión de consumo inciden numerosos y variados factores pero, en resumen, los consumidores prefieren los alimentos elaborados por sus atractivas presentaciones, texturas, sabores y precios, y no por su calidad nutricional. En este fenómeno la publicidad es una de las herramientas más potentes para influir  la decisión de consumo. De “alimentarnos”  hemos pasado a “consumir”, y consumimos en respuesta a la publicidad a la que estamos expuestos. La industria de alimentos tiene responsabilidad en la situación que se vive, especialmente la que produce productos elaborados envasados, por el alto impacto de la publicidad que realiza.

A nivel global, diversos países han intentado variadas iniciativas, desafortunadamente los resultados son casi nulos. Es poco probable que modificando uno solo de los factores se obtenga un efecto que sea significativo y duradero, pero hay que empezar por alguno. Por ejemplo, el 60% del aumento de peso de una cohorte de más de cien mil personas seguidas por 20 años en Estados Unidos se debió al consumo de bebidas azucaradas, lo que podría aminorarse con el aumento del impuesto a estos productos, propuesto en la reforma tributaria actualmente en trámite en el Congreso Nacional.

La industria productora de alimentos elaborados tiene una responsabilidad social enorme en el tema y puede ser un socio fundamental en la búsqueda de soluciones, porque su capacidad de influir y contribuir a mejorar las conductas de los consumidores es más potente que la que tiene ningún otro actor de la sociedad, sean planes de salud, programas educacionales, campañas diversas, etc. Muchas empresas ya tienen dentro de sus líneas de  productos algunas formulaciones saludables, pero en la medida que el presupuesto anual destinado a publicidad permanezca dirigido a los productos históricamente exitosos, que coincide con los que son  menos saludables, los productos más saludables seguirán en un rol secundario y no tendrán efecto alguno en la sociedad.

Además de la propuesta de un impuesto a las bebidas azucaradas, el gobierno ha tomado la decisión de actuar para mejorar el Reglamento redactado para aplicar la Ley 20606 sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad. Esta ley, que debería entrar en vigencia en  junio de 2014, representa un esfuerzo digno de reconocimiento. Se trata de la primera vez que en Chile se intenta poner límites, en el etiquetado nutricional de los productos, indicando aquellos alimentos que contengan excesos de calorías, azúcares, grasas saturadas y sal (sodio).

Como le hemos planteado desde junio del año 2013, reiteramos que es necesario corregir y mejorar el Decreto Nº12 que modifica al Reglamento Sanitario de los Alimentos DS 977/96. Hemos escuchado la declaración del equipo del Ministerio de Salud acerca de su intención de elaborar una nueva propuesta de Decreto, en un tiempo record. El INTA  pone a disposición de las autoridades sanitarias los conocimientos y capacidades de sus académicos y profesionales; estamos seguros que este nuevo reglamento si respetará el espíritu de la Ley 20.606.

Magdalena Araya Quezada
Directora inta

28 de abril de 2014

Tipo: 
Opinión
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