• Alimentarse de la forma más saludable posible, evitando los alimentos procesados, es el principal consejo para celebrar este día. La profesora Verónica Cornejo ve en la conciencia medioambiental un camino que podría devolvernos a un estilo de alimentación donde se priorice lo natural.

El día de la alimentación, el 16 de diciembre, fue proclamado en 1979 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación para concientizar sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la lucha contra la desnutrición y la pobreza.

Según datos de la ONU, 820 millones de personas sufren hambre en el mundo, mientras que existen 1900 millones de adultos con sobrepeso y 790 millones de obesos, entre adultos y niños. El hambre sigue siendo uno de los problemas que combatir, pero desde 2006, la obesidad es considerada una pandemia y está encendiendo las alarmas a nivel global.

El día de la alimentación invita a reflexionar por qué es tan importante una nutrición adecuada para tener una mejor calidad de vida. La profesora Verónica Cornejo, experta en nutrición y enfermedades metabólicas, explica las razones. “Para tener individuos sanos hay que alimentarse sanamente porque hay que prevenir enfermedades y evitar aquello que pueda provocar discapacidad o alteraciones, que van a llevar a ese individuo a no estar en forma adecuada en la sociedad”.

Una vida saludable no tiene que ver solamente con la ingesta de alimentos. “También tener una vida sana, en el sentido de tener una actividad física, un ambiente que no sea estresante, un medioambiente que no contaminado y a eso se suma este estilo de vida saludable en relación a los alimentos y nutrición”, aclara.

Ante la pregunta de por qué no se han instalado estos hábitos positivos en la población,  la profesora indica que la publicidad ha sido un factor determinante. “Lo que implica marketing de las empresas y que los mensajes que aparecen en los medios de comunicación, donde el más potente es la televisión, estaban asociados exclusivamente a alimentos elaborados. Nadie le hace un comercial a una manzana, porque las transnacionales van a vender el subproducto de la manzana o la manzana con otros tipos de aportes calóricos”, dice.

“Creo que ahí hubo un quiebre porque si uno mira hacia atrás, a lo mejor hasta nuestras madres alcanzaron a comer alimentos sanos, sin elaboración y esto cambió exclusivamente por ese marketing. Pero creo que estamos volviendo nuevamente atrás, con todo esto del calentamiento global y la huella de carbono. Estamos volviendo al inicio de la alimentación saludable, sana, porque está demostrado que con el mayor consumo de ciertos elementos elaborados estamos cargando al planeta de contaminación”, sentencia.

El mensaje es tratar de alimentarse lo más sano, con alimentos no elaborados. “En Chile tenemos la ventaja de tener una variedad inmensa de frutas y verduras, legumbres y leguminosas que muchos países no las tienen. Además, hay un sistema de venta, las ferias ambulantes, que tienen productos de calidad. Los supermercados también los tienen, pero son productos que han sido procesados, o mantenidos en refrigeradores, en cambio acá tienes la opción de comprar fruta fresca, o leguminosas y todo lo que quieras. Son cosas que uno tiene que volver a educar. Y ahí está el rol de los adultos frente a los niños”, concluye Verónica Cornejo.

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