Llueve sobre mojado: Obesidad infantil luego de la pandemia

Lunes 23 Mayo - 2022 | Categoría Artículos, Noticias

Por Gerardo Weisstaub, Profesor Titular, Unidad de Nutrición Pública, INTA – Universidad de Chile

Decir que la obesidad infantil es uno de los problemas más importantes de la salud pública en Chile y en el mundo no es ninguna novedad. La mayoría de las personas saben que su presencia se asocia con otras enfermedades, tanto en la edad pediátrica como en la vida adulta (diabetes, hipertensión arterial, acumulación de grasa en el hígado, depresión), que afectan la salud y calidad de vida. [1] Podría suponerse que el aumento de su prevalencia no está relacionado a un desconocimiento de su existencia o del riesgo que implica para la salud.

Los factores que favorecen el desarrollo de la obesidad son múltiples y complejos, entre los que se cuentan los genéticos, socioeconómicos, culturales y otros); pero todos ellos modulan de alguna manera la ingesta de alimentos y el gasto de energía que realizamos diariamente. 

Hacer el diagnóstico de sobrepeso y obesidad, tampoco es un problema. Para hacerlo, solo se requiere pesar y medir a las personas y calcular, de acuerdo con la edad que tengan, el indicador correspondiente. En Chile, en niños y niñas menores de 5 años se ocupa el indicador peso/talla, en el que se calcula el porcentaje por sobre el peso promedio que le correspondería tener por la talla y sexo. En quienes que tienen 5 o más años, se debe calcular el índice de masa corporal (IMC). Para calcular el IMC se debe dividir el peso del sujeto, en kilos, por la talla (en metros), y el resultado luego dividirlo una segunda vez por la talla. Es importante considerar que en niños, niñas y adolescentes, los valores normales de ambos indicadores cambian con la edad y sexo (y con el desarrollo madurativo en adolescentes). Por ejemplo, el valor de IMC para diagnosticar sobrepeso en una niña de 13 años es 21,9, mientras que una de 15 años es 23,5. [2]  

A pesar de conocer el riesgo para la salud que la obesidad supone y lo sencillo del diagnóstico, las estrategias de salud pública aplicadas hasta ahora en el país no han demostrado ser efectivas para lograr frenar su aumento, por lo cual parece ser necesario seguir discutiendo sobre su génesis. Quizás esto se deba a que lejos de ser solo un tema biológico, la malnutrición por exceso es principalmente un problema social con impacto biológico. Muestra de ello es que la mayoría de las personas obesas en el mundo viven en países de medianos y bajos ingresos. Al analizar la malnutrición por exceso en niños y niñas que acuden a escuelas de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), se observa  que su prevalencia es más alta en aquellas comunas que tienen un mayor porcentaje de pobreza por ingresos (Huechuraba, Renca, Cerro Navia, Pudahuel y La Granja), en comparación con comunas de mayores ingresos (Vitacura, Providencia, Ñuñoa, La Florida) [3] [4]

Y es que comer saludable no es barato. El estudio publicado hace pocos años por varias organizaciones internacionales muestra que en Chile, alimentarse de modo saludable puede llegar a costar seis veces más que hacerlo con aquella que solo incluye la cantidad mínima de energía.[5] Además, la distribución de espacios verdes disponibles para realizar actividad física, también es un ejemplo de inequidad. Mientras una comuna de altos ingresos como Vitacura tiene 53 m2 de áreas verde por habitante, La Pintana solo tiene 14 m2/habitante.[6] 

A fines de 2019, en medio de este contexto de inequidad, se genera una movilización social casi sin precedentes en el país, y a los pocos meses la pandemia por COVID-19. Como respuesta a esta última se inicia un período prolongado de confinamiento y cierre de instituciones escolares, lo que aumentó el sedentarismo y, en algunos casos, disminuyó la calidad de la alimentación. [7]  Más de 2.600 millones de personas se confinaron en sus hogares durante la pandemia, y se estima que un 25% ya tenía obesidad, situación que se agravó durante la pandemia. A fines del primer año de la pandemia (diciembre 2020) en USA se generaron 1,27 millones de nuevos casos de obesidad infantil. [8] Un estudio realizado en Brasil comparó el aumento de peso de una cohorte antes (2 al 11 diciembre de 2028) y durante el confinamiento (11 de marzo de 2020 al 21 de febrero de 2021). Los resultados indicaron que el aumento del peso durante el año de la pandemia fue el doble que en el año previo: 8,8 y 4,4 kg, respectivamente. [9] Otros países, como Alemania, ejecutaron un programa de control de peso digital para jóvenes durante la pandemia de coronavirus (p. ej., sesiones de ejercicio adaptadas). Se compararon los cambios en el IMC y estos no fueron significativamente diferentes a los que se evaluaron antes de la pandemia.[10]

Respecto al aumento del sedentarismo, en Italia, en un estudio observacional y longitudinal, se observó que durante el aislamiento el tiempo dedicado a las actividades deportivas disminuyó 2 horas y media por semana, y el tiempo frente a la pantalla aumentó 4,85 horas por día. Además, respecto a la ingesta de alimentos durante el mismo período, no hubo cambios en el consumo de vegetales, mientras que sí aumentó significativamente el consumo de frutas, papas fritas, carnes rojas y bebidas azucaradas.[11]

Considerando el aumento de la obesidad en 2020, la Academia Estadounidense de Pediatría publicó una guía provisional sobre cómo los pediatras pueden ayudar a los niños y sus familias a adoptar estilos de vida saludables, así como controlar la obesidad durante la pandemia.[12] En ese documento, la Academia reconoce “La pandemia de COVID-19 ha centrado la atención en la epidemia de obesidad infantil debido al mayor riesgo de los niños y adolescentes con obesidad de padecer la enfermedad grave de COVID-19. También ha aumentado la cantidad de niños en los EE. UU. que no tienen suficiente comida para comer, mientras que al mismo tiempo ha provocado un aumento en la cantidad de alimentos no saludables consumidos, y una rápida disminución en el ejercicio físico. La mala nutrición y la disminución de la actividad física podrían tener implicaciones a largo plazo para la salud”. Además, recomienda a las y los pediatras que evalúen la nutrición y la actividad de los niños durante las visitas de control.

En resumen, la pandemia COVID ha empeorado la situación ya alarmante generada por la obesidad previa a la pandemia. Hoy como nunca es urgente proponer intervenciones, junto a las comunidades en los territorios, para disminuir la inequidad entre las comunas del país, de modo de mejorar la disponibilidad y costo de alimentos saludables, así como los espacios verdes seguros para realizar ejercicio.


[1] Urrejola N P. ¿Por qué la obesidad es una enfermedad? Rev. chil. pediatr. 2007; 78( 4 ): 421-423

[2] Patrones de crecimiento para la evaluación nutricional de niños, niñas y adolescentes desde el nacimiento hasta los 19 años de edad. MINSAL. 2018 (disponible la biblioteca del MINSAL)

[3] Mapa Nutricional JUNAEB 2020 (disponible en  https://www.junaeb.cl/wp-content/uploads/2021/03/MapaNutricional2020_.pdf)

[4]  Estimaciones de Pobreza Comunal 2020. Ministerio de Desarrollo Social. Chile (disponible en http://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/pobreza-comunal-2020)

[5] 2020. Panorama de la seguridad alimentaria y nutrición en América Latina y el Caribe. FAO, OPS, WFP. UNICEF

[6] Política Regional de Áreas Verdes. Gobierno Regional Metropolitano de Santiago.  2014. (disponible en web www.gobiernosantiago.cl)

[7] Vildoso Fernández M, Rodríguez Osiac L, Weisstaub G. Pandemia por COVID-19: Proyección de impacto en la seguridad alimentaria de niños, niñas y adolescentes Rev Chil Pediatr. 2020 Dec;91(6):857-859. 

[8] Bueno Lozano MG, Obesidad infantil en tiempos de COVID-19. Rev Esp Endocrinol Pediatr 2021; 12 (1):1 -5.

[9] Pelicciari CR, Artioli TO, Longui CA, Monte O, Kochi C. The impact of COVID-19 in children and adolescents with obesity in Brazil. Arch Endocrinol Metab. 2022;66(2):256-260.   

[10]  Eisenburger N, Friesen D, Haas F, Klaudius M, Schmidt L, Vandeven S, Joisten C. Short report: Weight management of children and adolescents with obesity during the COVID-19 pandemic in Germany. PLoS One. 2022 Apr 29;17(4):e0267601.  

[11] Pietrobelli A, Effects of COVID-19 Lockdown on Lifestyle Behaviors in Children with Obesity Living in Verona, Italy: A Longitudinal Study. Obesity (Silver Spring). 2020 Aug;28(8):1382-1385

[12]  American Academy of Pediatrics American Academy of Pediatrics raises concern about children’s nutrition and physical activity during pandemic (disponible en la web)  

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