Los desafíos que la “Ley de Etiquetado” presenta hoy

Viernes 26 Junio - 2020 | Categoría Noticias

La académica INTA y experta en Nutrición, Carmen Gloria González, preparó este artículo donde revisa la trayectoria de la ley desde sus inicios y señala qué aspectos aún quedan por mejorar.

La Ley de Composición Nutricional de los alimentos, N°20.606, ha cumplido 1 año desde la implementación de los límites definitivos de contenido de nutrientes, para los mensajes de advertencia. Recordar que los limites se establecieron en forma escalonada aumentando su exigencia, para hacer que los productos con elevado contenido de nutrientes críticos (azúcares, grasas totales, sodio y calorías), sean destacados con el mensaje de advertencia “Alto en”.

Esta ley fue creada para realizar cambios estructurales que modificaran el ambiente alimentario, para facilitar el consumo de alimentos más saludables y hacer más difícil la ingesta de los no saludables. Esto se logró en gran medida a nivel de las escuelas, donde una parte importante de los kioscos escolares modificaron su oferta de productos, dado que la Ley les prohíbe vender alimentos con mensajes “Alto en” o que contenga nutrientes críticos, en la cantidad determinada como límite, lo que también regula a los casinos y cafeterías, incluyendo a la alimentación entregada por JUNAEB en las escuelas.

También se prohibió todo tipo de publicidad y oferta gratuita de este tipo de alimentos en las escuelas. Con esta se mejoró indudablemente el ambiente alimentario a nivel escolar. La población infantil también es beneficiada con la regulación a la publicidad de alimentos no saludables en medios de comunicación masivos, entre otros.

En los ámbitos de la regulación de publicidad aún hay muchas vías de comunicación difíciles de regular por la autoridad, dadas por los múltiples sitios y plataformas que visitan los menores de edad, donde siguen estando expuestos publicidad de alimentos no saludables que motivan su consumo.

Estudios realizados durante el periodo de implementación, de los distintos niveles de exigencia, mostraron una buena percepción de los consumidores hacia estos mensajes, especialmente en los niños que comprendieron fácilmente que es mejor no consumir productos con etiquetas negras de advertencia. También se han observado efectos positivos en la reformulación de alimentos, donde parte de la industria alimentaria ha adherido al llamado de mejorar la calidad nutricional de los alimentos.

Lo que falta

Sin embargo aún está pendiente evaluar los efectos no deseados de la reformulación, como la incorporación masiva de edulcorantes no nutritivos en productos, no solo en productos “Light” o que declaran reducción de calorías o azúcares. También se han incorporado en otros productos, donde sólo es posible observar los edulcorantes, leyendo el listado de ingredientes.

Este tipo de modificación permite evitar el mensaje de advertencia “Alto en azúcares”, los que son sustituidos por este tipo de aditivos. Los estudios sobre los efectos del consumo de edulcorantes no nutritivos, son aún controversiales. En el futuro podría determinarse la necesidad de incorporar un mensaje de advertencia sobre la presencia de edulcorantes no nutritivos, como un mensaje complementario a los de la Ley 20.606.

Otro de los aspectos que resultan llamativos de la implementación de ley, es que uno de los componentes que decretaba la obligatoriedad de incorporar la educación alimentaria en las escuelas, no ha sido acatado por el Ministerio de Educación. La Educación Alimentaria se aborda en forma esporádica e incompleta el curriculum escolar, quedando a criterio de los programas educativos de cada institución, el incorporar el tema.

Esta es una medida importantísima para aportar a los cambios en la conducta alimentaria de la población. La existencia de mensajes de advertencia en la oferta alimentaria puede pasar desapercibida por una población que no comprenda los efectos de la alimentación en su salud, calidad de vida y oportunidades en el futuro. Relacionado con lo mismo, el componente educativo y de promoción de salud, se requieren campañas comunicacionales efectivas, diseñadas considerando al público objetivo y sus necesidades, que les permitan comprender como utilizar estos mensajes de advertencia.

Sobre todo, que aumenten la sensibilidad y sensación de susceptibilidad, que permitan a las personas asimilar los efectos de los que se les advierten, que afectan no solo la parte estética que representa la ganancia de peso, como es lo que se piensa, si no el rendimiento escolar de sus hijos, las posibilidades de terminar la escuela, acceder a otros niveles de educación y campos laborales, o bien tener un envejecimiento de calidad, con menor salud y extendiendo la independencia de las personas. Estas campañas deben enfocarse no solo en aspectos prohibitivos que señalen los efectos negativos de un tipo de alimentación, si no que con más énfasis aún, deben promover los alimentos naturales que son de carácter saludable y los múltiples beneficios que tiene para la población.

Varios países están replicando los mensajes de advertencia en el etiquetado frontal, dada la experiencia exitosa de Chile. Pero hay que recordar que el etiquetado nutricional con sus mensajes de advertencia y las regulaciones de publicidad y a nivel escolar, contribuye pero no es la única solución al complejo problema que presenta nuestro país.

Se requieren políticas que mejoren el acceso a alimentos saludables, que la oferta de estos productos, recomendados en las Guías Alimentarias, como Frutas, Verduras, Legumbres y Agua, sean apoyados desde el estado, con rebajas de precios e impuestos, subsidios a la producción, trabajar con los desiertos alimentarios, donde miles de personas no tienen dónde comprar alimentos de mejor calidad nutricional a valores asequibles.

Así mismo es imperativo mejorar todo lo relacionado a la actividad física, mejorar la calidad y cantidad de las clases de educación física a nivel escolar, mejorar los entornos que faciliten aumentar el movimiento, aspectos desde el transporte, la vivienda y los lugares de trabajo.

Pensando en la etapa en la que nos encontramos, a un año de que se ha establecido un escenario más definitivo para los mensajes de advertencia en el etiquetado nutricional, es importante recordar a los consumidores, siempre priorizar la compra y consumo de  alimentos naturales, frutas, verduras, legumbres y agua. Dar preferencia a los productos que no tienen mensajes de advertencia, y solo como segunda instancia al elegir entre alimentos envasados y procesados. Cuando no sea posible comprar alimentos sin sellos negros, entonces elegir los que tengan menos mensajes de advertencia, dentro de sus posibilidades.

La “Ley de Etiquetado” a 4 años de su implementación

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