Luces y sombras de la Ley del Etiquetado

Después 10 años de tramitación, la Ley 20.606 entra en vigencia el 27 de junio. Sus efectos ya se sienten en la población, al estar etiquetados con el sello negro gran parte de los productos procesados. Lo primero que hay que preguntarse es por qué demoró tanto su tramitación. Es obvio que hubo un rechazo de las empresas de alimentos, que utilizaron todos sus medios para impedir que saliera adelante. Sin embargo, es justo reconocer que esta oposición se hizo en forma abierta, clara y exponiendo sus razones a la población, lo que no prosperó ante la aplastante evidencia del daño que produce en la salud el consumo de nutrientes críticos y por el alarmante incremento de la obesidad.

Además, hubo otros motivos que demoraron su implementación. En primer lugar, esta ley no estuvo enmarcada en una política de Estado para enfrentar la obesidad y sus consecuencias. Segundo, su diseño, redacción y reglamentación estuvieron radicados casi exclusivamente en el sector Salud, con escasa participación de otros sectores como Economía, Agricultura, Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y la ausencia del Ministerio de Educación. Esto, a pesar de que los artículos 4º y 6º de la ley se refieren a lo que debe hacerse al interior de las escuelas, prohibiendo los productos altos en grasas, azúcar, sal, calorías y educando en hábitos de alimentación saludable y actividad física. En tercer lugar, se trata de una ley que no fue pedida ni sentida por la población, la que además no ha sido suficientemente informada.

En los aspectos positivos, está el haber puesto en la discusión la alimentación saludable y la obesidad, ausentes de las políticas públicas en el último tiempo. Otro efecto importante ha sido la adecuación de muchos alimentos procesados a los requisitos de la ley, reduciendo los contenidos de grasas, azúcar y sal. Por último, se espera que aumente el consumo de alimentos naturales, de muy bajo consumo en el país, como son las verduras, frutas, legumbres y pescado.

En entrevista reciente ("El Mercurio", 16 de junio), el subsecretario de Salud señaló que esperaba que esta ley marcara un hito en la salud pública para que los chilenos empiecen a comer en forma más saludable. Sin embargo, para ello se requiere enmarcarla en una política de Estado sólida, consistente en el tiempo, con participación de todos los sectores, muy especialmente de Educación. Si no educamos a la población en alimentarse en forma saludable, a pesar de esta ley, continuará la demanda por alimentos muy poco sanos, que desgraciadamente son los que más consumimos los chilenos.

Dr. Fernando Vio del Río
Profesor titular
Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile
23 de junio de 2016

 

 

Tipo: 
Opinión
Tags: 
Nutrición
Obesidad
Salud Pública
Volver arriba