Nueva reforma a la salud

Por una vez más, ante una nueva elección presidencial, aparece la necesidad de una nueva reforma a la salud. Sin duda, aparecerán los temas de corto plazo, como isapres, Fonasa, listas de espera, formación de especialistas, demora en la construcción de hospitales y consultorios, fondos de medicamentos, farmacias comunitarias. Pero seguramente nadie planteará la urgente necesidad de ir al origen de las enfermedades, para que no sigan incrementándose y sometiendo a nuestro sistema de salud a una demanda insoportable, que es la gran causa de la crisis del sistema de salud chileno.

Chile cambió muy rápidamente de un sistema de salud basado en enfermedades infecciosas, materno-infantiles y desnutrición, a otro en que predominan las cardiovasculares, cáncer, diabetes, obesidad, enfermedades de salud mental, neurológicas y degenerativas. Además, la población vive más y las posibilidades de enfermar crecen exponencialmente con la edad. Estas nuevas enfermedades son complejas y de alto costo, lo cual significa una carga que se va haciendo cada vez más insostenible para el país.

¿Quiere decir esto que no hay nada que hacer, excepto esperar que las enfermedades aparezcan y repararlas lo mejor posible, de acuerdo a nuestros limitados recursos?

Afortunadamente no es así y existe suficiente evidencia científica mundial para prevenirlas. Hay consenso científico de que si actuamos tempranamente y en forma adecuada modificando los estilos de vida (alimentación, actividad física, consumo de tabaco, alcohol, drogas, estrés, problemas de salud mental), estas enfermedades pueden disminuir para tener una mejor calidad de vida en la vejez, enfermar menos y disminuir la sobrecarga de los sistemas de salud.

Por lo tanto, la verdadera reforma a la salud no debe ser construir más hospitales, ni tener más especialistas y medicamentos, sino construir una sociedad que tenga un mejor estilo de vida para disminuir la carga de enfermedad, que está llegando a niveles insoportables que afectarán nuestro desarrollo económico. Para ello se requiere voluntad política -que hasta el presente no ha existido- en construir una política de Estado que trascienda los gobiernos de cuatro años, ya que los resultados se verán en el largo plazo, para lo cual hay que partir ahora. Nuestro futuro y nuestros niños no pueden esperar.

Dr. Fernando Vio del Río
Profesor titular Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA)
Universidad de Chile 

8 de agosto de 2016

Tipo: 
Opinión
Tags: 
Salud Pública
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