Para la adecuada implementación de la Ley 20.606 es necesario un apoyo amplio, para lo cual se debe trabajar en lograr el máximo de acuerdos con todos los sectores involucrados

En Chile, casi el 70% de la población adulta tiene sobrepeso u obesidad y el 80% de las muertes corresponden a enfermedades derivadas del exceso de peso. Asimismo, cerca del 50% de los niños que ingresan a primero básico tienen exceso de peso y la obesidad en los niños de 6 años ya supera el 23%. Chile ha instaurado diversas estrategias para enfrentar esta crisis sanitaria, las que no han logrado frenar el problema.

En este escenario, Chile ha optado por ampliar el alcance de las estrategias sanitarias, sumando medidas de carácter más estructural a las iniciativas ya existentes. En esa línea está la Ley 20.606, publicada en el diario oficial a mediados del año 2012, la que contempla la identificación de alimentos que tienen excesivos niveles de nutrientes críticos (grasas saturadas, sodio y azúcares) y energía, con la finalidad de advertir claramente al consumidor de esta situación (a través de un mensaje en los envases de estos alimentos) y de disminuir la exposición de los niños a estos alimentos (a través de prohibir su venta en los recintos escolares y de regular su publicidad). Creemos que esta iniciativa va en la línea correcta y que está plenamente justificada por la magnitud del problema, considerando lo difícil que es para la población general la interpretación del etiquetado nutricional, la vulnerabilidad de los niños ante las estrategias publicitarias y el amplio uso de éstas.

Para la implementación de la Ley se han realizado diversos estudios, que llevaron a la publicación del Decreto 12 por el Ministerio de Salud (MINSAL), en diciembre de 2013. En marzo de 2014, el MINSAL declaró que retrasaría la entrada en vigencia de este Decreto, para someterlo a revisión. La revisión a la cual fue sometido este documento se fundamentó en las fuertes críticas de parte de distintos sectores de la sociedad en cuanto a la inviabilidad de aplicación de dicho Decreto. Finalmente, en julio del presente año presentó la nueva propuesta de éste.

Creemos que esta nueva propuesta, considera aspectos ausentes en la versión previa, como son: definir un límite general de manera de incluir prácticamente todos los alimentos envasados; reemplazar el término “Alto en” (identificado como positivo) por “Exceso de”; definir que el rótulo del mensaje de advertencia sea negro y blanco en lugar de en colores y precisar las restricciones publicitarias que tendrán los alimentos con exceso de nutrientes críticos, entre otros.

Cabe consignar que de acuerdo a los valores planteados, un alto porcentaje de alimentos quedará afecto al mensaje.

Es importante señalar que para que esta medida logre su objetivo, es fundamental implementar un sistema de monitoreo precoz y permanente, que permita evaluar el impacto de esta estrategia a diferentes niveles, re-estudiando las medidas a la luz de esta evidencia y haciendo los ajustes pertinentes. Asimismo, para la adecuada implementación de esta Ley, es necesario un apoyo amplio de la medida, para lo cual se debe trabajar en lograr el máximo de acuerdos con todos los sectores involucrados, como son ciudadanía, recintos escolares, productores y expendedores de alimentos, academia, consumidores, entre otros.

Consideramos que esta Ley y Decreto serán una importante contribución a la disminución del problema actual de sobrepeso y obesidad, sin embargo constituyen sólo uno de los tantos esfuerzos que se deben realizar con el mismo objetivo. Es imperativo avanzar en otras medidas, como son acciones inmediatas para la restricción de la venta en las escuelas de aquellos productos que, si bien tienen exceso de nutrientes críticos, no estarán regulados por esta Ley, por ser preparaciones alimentarias o de venta a granel (sopaipillas u otros), así como la incorporación de más horas de actividad física en las mallas curriculares escolares, acciones que debe ser coordinadas intersectorialmente y lideradas por el Ministerio de Educación.

 
22 de julio de 2014

Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA
Universidad de Chile
 
Tipo: 
Opinión
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