Vitamina D, la Vitamina del Sol

Lunes 10 Enero - 2022 | Categoría Artículos, Noticias

Por Bárbara Angel B., Profesor Asistente y Doctora en Nutrición y Alimentos. Unidad de Nutrición Pública, INTA – Universidad de Chile.

En nutrición, el papel de los micronutrientes es fundamental en los procesos metabólicos de los organismos vivos, como la vitamina D, que juega un papel clave para prevenir los trastornos esqueléticos y cardiovasculares, diferentes tipos cáncer, enfermedades del sistema nervioso central, enfermedades reproductivas, infecciones y trastornos autoinmunes y dermatológicos1,2. Las dos fuentes principales de vitamina D son la exposición al sol y la ingesta oral, incluida la suplementación y la ingesta dietética. Sin embargo, muchas dietas son bastante pobres en esta vitamina3.

Así, la deficiencia de vitamina D provoca retraso en el crecimiento y raquitismo en los niños y precipitará y exacerbará el riesgo de osteopenia, osteoporosis, diabetes, enfermedad cardiovascular y aumento de riesgo de fractura en adultos. Múltiples factores están relacionados con el estado de la vitamina D, como el sexo, el índice de masa corporal, la actividad física, la ingesta de alcohol y variantes genéticas del receptor de la vitamina D.

La deficiencia de vitamina D se define como un nivel circulante de 25-hidroxivitamina D3 <20 ng/ml (<50 nmol/L), esta deficiencia puede ser causada por diferentes motivos:

  • No obtener suficiente vitamina D en la dieta o suplementos
  • No absorber suficiente vitamina D en el tracto digestivo, como puede pasar con algunas condiciones como la enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal y después de cirugías bariátricas, entre otras.
  • Problemas para producir vitamina D a partir de la exposición de la piel a la luz solar, como en personas mayores o personas con piel altamente pigmentada.
  • Problemas con el proceso de conversión de la vitamina D en su forma activa (calcitriol). Como en pacientes con enfermedades hepáticas y renales.
  • Condiciones que disminuyen su biodisponibilidad, como el aumento de grasa corporal o IMC>30.

El riesgo de deficiencia de vitamina D ocurre en todas las etapas de la vida, incluso durante el embarazo, en bebés y niños, así como en adultos y personas mayores. Se pensaba que la deficiencia de vitamina D había sido superada, pero ahora se reconoce que más del 50% de la población mundial está en riesgo de sufrir deficiencia de vitamina D4. Este riesgo, (sobretodo en niños/as y adolescentes) se incrementa con el sobrepeso y obesidad, así como vivir en latitudes que superan los 40º (por ejemplo, en nuestro país, al sur de Valdivia)3, o con escasa luz solar, como ocurre en el invierno chileno, y especialmente en las zonas australes.

La formación de vitamina D

Estudios realizados en INTA, muestran un alto porcentaje de deficiencia de Vitamina D en niños/as entre 4-14 años de distintas latitudes (Antofagasta/Santiago/Concepción, con deficiencias entre 78-84%)5 y personas mayores de 60 años (Iquique/Santiago/Punta Arenas, con deficiencias entre 8-67%). Por otra parte, en la Encuesta Nacional de Salud (ENS 2016-2017) por primera vez se incorpora la medición de vitamina D, constituyendo el primer estudio a nivel poblacional de vitamina D en Chile, mostrándonos que el 50% de la población de mujeres en edad fértil y personas mayores en Chile tienen valores deficientes (bajo 20 ng/mL) 6.

La formación endógena de vitamina D se inicia en la piel, a partir del precursor 7-dehidrocolesterol. Durante la exposición a la luz solar. Los rayos ultravioleta B (UVB) inciden en la piel y transforman (fotolizan) el 7-deshidrocolesterol en previtamina D3, que a su vez se transforma, por la temperatura corporal, en vitamina D3. La vitamina D3 entra en la circulación a través de la proteína de unión a vitamina D, y en el hígado primero y luego en el riñón se modifican enzimáticamente para formar 1,25-dihidroxivitamina D3, la forma activa de vitamina D (calcitriol), que de hecho es una hormona. Sin embargo, muchos tejidos, incluida la piel, también contienen las enzimas necesarias para la síntesis (en menor proporción) de calcitriol7.

La mayoría de los seres humanos dependen del sol para su requerimiento de vitamina D. El pigmento de la piel, el uso de protector solar, el envejecimiento, la hora del día, la estación y la latitud pueden afectar la síntesis de previtamina D3. La preocupación mundial por la deficiencia de vitamina D ha alimentado debates sobre la fotoprotección y la importancia de la exposición solar para satisfacer los requisitos de vitamina D.

La radiación ultravioleta terrestre (UVR) es el principal determinante del estado de la vitamina D. La altura del sol determina la longitud de onda de la UVR que ingresa a través de la capa de ozono. Por lo tanto, la intensidad de los rayos UVB depende principalmente de la latitud, la estación y la hora del día. La UVR terrestre normalmente contiene ≤ 5% de UVB (~ 280–315 nm) y ≥ 95% de radiación ultravioleta A (UVA).

El componente menor de UVB es responsable de la síntesis de vitamina D, logrando que la previtamina D3 aumenta linealmente en función del tiempo de exposición a la UVR, durante un período de aproximadamente 5-30 minutos entre 11 AM y 3 PM, al menos 3 veces por semana; sin embargo, la piel alcanza un equilibrio en el que la vitamina D se degrada tan rápido como es creada, por lo que mayor exposición solar no significa que se producirá más vitamina D8.

La radiación ultravioleta solar tiene muchos efectos adversos, siendo el más obvio las quemaduras solares (QS). La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido el índice UV solar global 9 para poder comparar el potencial dañino de las QS en distintas ubicaciones geográficas (latitudes), estaciones y horas del día. Éste es un índice numérico de la intensidad ponderada de la UVR terrestre y se divide en cinco bandas: ‘bajo’ (1-2), ‘moderado’ (3-5), ‘alto’ (6-7), ‘muy alto’ (8-10) y ‘extremo’ (≥ 11 ). El índice UV es principalmente un índice de irradiancia UVB, porque esta es la región espectral principalmente responsable de las QS, el cáncer de piel y el fotoenvejecimiento. Se recomienda utilizar protección solar cuando el índice UV es ≥ 3, así como buscar sombra, usar sombreros y ropa en la piel expuesta y usar lentes de sol 9.

La síntesis cutánea de vitamina D3 es iniciada en el rango terrestre UVB y se puede lograr con exposiciones que no provocan quemaduras solares (índice UV cercano a 3) y en una superficie corporal relativamente pequeña (rostro, brazos y manos). El uso diario de protectores solares, para una exposición solar no intencional, se basa principalmente en productos con bajo factor de protección solar (SPF) y alto UVA-PF, por lo cual es poco probable que esto afecte la producción de vitamina D. De hecho, la mayoría de los estudios publicados hasta la fecha no han mostrado asociación entre el uso de protector solar y la deficiencia de vitamina D, incluso con el uso regular de SPF> 1510.

En resumen, es necesario que haya una valoración renovada del efecto beneficioso de la luz solar moderada y sensible para proporcionar a todos los seres humanos su requerimiento de vitamina D y esta cumpla con sus efectos en la salud. Por otra parte, es altamente recomendable la fotoprotección en épocas de alta incidencia de radiación ultravioleta solar, ya que las dosis de UVB necesarias para producir vitamina D en personas sanas son bajas, y se consiguen con un simple paseo (5-30 min), exponiendo al sol pequeñas zonas del cuerpo como la cara y los bazos, en casi la mayor parte de nuestro territorio nacional.

Referencias

1.        Muscogiuri G, Altieri B, Annweiler C, et al. Vitamin D and chronic diseases: the current state of the art. Arch Toxicol. 2017;91(1):97-107. doi:10.1007/s00204-016-1804-x

2.        Angel B, Lera L, Márquez C, Albala C. The association of VDR polymorphisms and type 2 diabetes in older people living in community in Santiago de Chile. Nutr Diabetes. 2018;8(1):31. doi:10.1038/s41387-018-0038-9

3.        Holick MF, Chen TC. Vitamin D deficiency : a worldwide problem with health. 2008;87:1080-1086.

4.        Holick MF, Binkley NC, Bischoff-Ferrari HA, et al. Evaluation, Treatment, and Prevention of Vitamin D Deficiency: an Endocrine Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2011;96(7):1911-1930. doi:10.1210/jc.2011-0385

5.        Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile; Universidad Finis Terrae y Pontifica Universidad Católica de Chile. “Determinación de Vitaminas y Minerales En Niños Chilenos Entre 4 y 14 Años de Edad.” https://cl.factory.nestle.com/sites/g/files/pydnoa376/files/filefield_paths/Estudio micronutrientes e%0An niños chilenos  Informe Resumen_0.pdf.

6.        MINSAL. Encuesta nacional de Salud 2016-2017. Chile. 2018. http://www.cooperativa.cl/noticias/site/artic/20180131/asocfile/20180131233128/2_resultados_ens_minsal_31_01_2018.pdf.

7.        Aloia JF. The 2011 report on dietary reference intake for vitamin D: Where do we go from here? J Clin Endocrinol Metab. 2011;96(10):2987-2996. doi:10.1210/jc.2011-0090

8.        Passeron T, Bouillon R, Callender V, et al. Sunscreen photoprotection and vitamin D status. Br J Dermatol. 2019;181(5):916-931. doi:10.1111/bjd.17992

9.        WHO. World Health Organization. Global Solar UV Index: A Pratical Guide. 2002:18.

10.      Holick MF. Sunlight, UV Radiation, Vitamin D, and Skin Cancer: How Much Sunlight Do We Need? Adv Exp Med Biol. 2020;1268:19-36. doi:10.1007/978-3-030-46227-7_2. PMID: 32918212.

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